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07 noviembre 2012

Equivocarse a la hora de repostar es la avería por uso incorrecto más común

LeasePlan, la compañía líder en gestión de flotas y vehículos, ha anunciado los resultados del I Informe de Mantenimiento de LeasePlan, un análisis de las intervenciones más habituales en su flota para averiguar cuáles son las averías más comunes y las descuidos que pueden derivar en problemas graves y caros de solucionar.


Para ello ha estudiado los datos de las intervenciones (revisiones de mantenimiento y reparaciones) realizadas en sus vehículos a lo largo de un año analizando factores como el tipo de intervención, el tiempo de estancia en el taller, el kilometraje de los vehículos y las negligencias detectadas en su uso.


Tipo de intervención


Aunque en condiciones normales los vehículos sólo acuden al taller una vez al año para hacer la revisión programada por el fabricante, siempre hay factores que contribuyen a que estas visitas sean algo más frecuentes, bien sea por el estado de las carreteras, por un uso intensivo del vehículo, e incluso por un uso incorrecto.


Teniendo en cuenta esta circunstancia, las revisiones programadas por el fabricante como mantenimiento preventivo (cambio de filtros y otras sustituciones previstas por la marca) suponen el 55,8% del total de las intervenciones, mientras que el 44,2% restante, se reparte entre las otras categorías, que representan visitas imprevistas al taller. Este tipo de reparaciones pueden ser cambio de accesorios menores, desgaste mayor (como cambio de amortiguadores o del kit de distribución) y menor (como cambio de batería, de discos de freno o de pastillas), averías complejas (que requieren reparaciones en el motor, en la caja de cambios, el sistema de inyección etc.) y averías simples (el resto).


Tras las revisiones de mantenimiento, el motivo más frecuente para visitar el taller, en un 23,9% de los casos, son las reparaciones de averías simples seguidas de las de desgaste menor (17,7%) y, en un 14,7% de las ocasiones, el cambio de accesorios menores del vehículo.
Solo el 6,2% del total de las intervenciones son averías complejas –reparaciones en el motor, la culata, la caja de cambios o el sistema de inyección- y el menor número de intervenciones (2,5%) se producen por desgaste mayor.

Kilometraje de los vehículos

A pesar del tópico que afirma que los coches a partir de los 100.000 kilómetros empiezan a dar problemas, los datos de LeasePlan indican que el número de kilómetros comienza a hacer mella en los vehículos que superan los 126.000 km. en forma de averías de desgaste mayor y a partir de los 131.000 km. como averías complejas.
Tiempo de estancia en el taller

En función del tipo de avería, los días de estancia en el taller pueden oscilar entre 1 día de media en las reparaciones por desgaste menor, hasta 10 en las averías complejas. No obstante, lo habitual es que por una avería compleja, el vehículo tenga que permanecer unos 4,95 días en el servicio de reparación.

Averías por uso incorrecto

Una parte de las averías están relacionadas con la falta de cuidado o con el uso incorrecto de los vehículos por parte de sus conductores. Este tipo de averías podrían ser fácilmente evitables, con el consiguiente ahorro económico que ello supondría. En cualquier caso, sólo suponen el 0,5% del total de intervenciones.

Equivocarse a la hora de repostar es la negligencia más común (41%), echar gasolina en lugar de diesel o viceversa impide funcionar al motor y requiere una limpieza completa de las bujías y del circuito.

Otro de los despistes más habituales es olvidar las llaves en el interior del vehículo cerrado (25%), si no se dispone de una copia, lo más probable es que haya que cambiar la cerradura.

Dentro de las negligencias, otra de las más frecuentes es ignorar deliberadamente los testigos luminosos que aparecen en el salpicadero (23%) y que indican que algo no funciona bien en el vehículo. Falta de aceite, problemas con la distribución o la refrigeración, averías en el sistema de frenos, descarga de la batería o anomalías en el airbag, son alguno de los fallos sobre los que los testigos alertan y que si son obviados pueden acabar causando importantes y cuantiosas averías y suponer incluso un riesgo para conducción.

No limpiar el barro acumulado en los bajos del vehículo (5%), no evitar el sobrecalentamiento del motor (3%) o no cumplir con las revisiones de mantenimiento fijadas por el fabricante (2%) son también negligencias habituales que los conductores podrían prevenir simplemente prestando una mayor atención a sus vehículos.

Para facilitar dicha tarea a los conductores, LeasePlan ha elaborado una serie de consejos de mantenimiento:

1. Al arrancar y parar el vehículo, mantenerse al ralentí con el vehículo estático durante 30 segundos. De esta forma conseguiremos una perfecta lubricación de todos los sistemas del motor.

2. Realizar trayectos mixtos por ciudad y carretera según el manual del fabricante. Para la correcta limpieza de los sistemas de escape y recirculación de gases es aconsejable que el vehículo se desplace a velocidades constantes superiores a 80 Km/h.

3. Haga repostajes en gasolineras homologadas y conserve los tickets del mes en curso por si fueran necesarios. Un repostaje de combustible en mal estado o no apto para vehículos puede provocar daños irreparables en el motor.

4. Revisar los niveles del vehículo periódicamente. La falta de agua o aceite puede provocar problemas en el sistema de refrigeración, en el caso del agua, y en los pistones y otras partes del motor, en el caso del aceite, ya que sin lubricante, las piezas se produce una mayor fricción entre las pieza, que se calientan y pueden llegar a romperse. Este tipo de avería tiene un coste mucho mayor que reemplazar el aceite.


5. Utilizar el tipo de aceite específico para cada modelo en caso de ser necesario su rellenado. Tan sólo 0,5 litros de un aceite incorrecto pueden producir problemas importantes.

6. Realizar el plan de mantenimiento establecido por el fabricante, que se encuentra en el libro de usuario que se entrega con el vehículo. Pasarse 500 km. extras de los kilómetros indicados puede derivar en una avería grave.

7. Si se enciende un testigo luminoso en el cuadro de instrumentos, los pasos a seguir son:
        • Consultar el libro de usuario facilitado por el fabricante para obrar en consecuencia.
        • Inmovilizar urgentemente antes de emprender la marcha.

Seguir conduciendo y esperar a comprobar si el piloto se apaga es un grave error más común de lo que imaginamos. Si la avería que indica el testigo es grave, circular 2 Km. con él encendido puede ser fatal.

8. En caso de percibir cualquier ruido o malfuncionamiento en el vehículo, se debe acudir urgentemente a los talleres de mecánica especializados para evitar que daños que inicialmente son fáciles de arreglar, se conviertan en problemas importantes.

9. Verificar periódicamente del estado de los neumáticos. Circular con neumáticos en mal estado no sólo supone un riesgo para la seguridad (estudios del sector indican esta circunstancia provoca más del 50% de los accidentes por fallos mecánicos) sino que además puede producir problemas en el equilibrado y la dirección del vehículo.

10. Adoptar las precauciones convenientes ante los cambios de estación. Aunque hay muchas medidas que se pueden de tomar (revisión de la batería, de los neumáticos etc.), la principal es proteger el circuito de refrigeración con anticongelante. Es importante cambiarlo según lo indicado por cada fabricante y que tenga un rango UNE alto. Según un informe de Comisariado Europeo del Automóvil, la mayoría de las averías que se producen en España se registran en invierno.